merecido
Dicen que un pueblo tiene los gobernantes que merece. Brincan algunos y hasta “algo” en mi, en creer que eso es algo subjetivo e injustamente incluyente. Les tengo un ejemplo que me lo dejó clarito. Llevo años molesta porque la luminaria del poste fuera de mi casa se unió a otros mas de la colonia: se fundió. Vivir en la oscuridad en una ciudad como esta no es lo mas deseable (item seguridad). Luego de varios reportes en la delegación mencionaban que: “pos no habia presupuesto para eso”. Afortunadamente la semana pasada llegó el camión dedicado a estas tareas dispuestos a cambiar el foco. La unidad es de dimensiones graaandes, por lo que pidieron a los vecinos quitar o mover sus autos para dejarlos pasar y llegar al poste. Cabe señalar que el Sr. de la esquina tiene paradas cerca de 5 años, sin moverse, 2 camionetas chocolatas con llantas ponchadas y polvo mas basura encima y abajo. Luego el vecino de la casa siguiente tiene su garage lleno de tiliches y aunque al parecer solo viven ahi 3 personas, de las cuales 1 maneja, tiene 3 autos afuera, de la cual una es una van… Además de la vecina que su principal actividad es ser miembro activo del templo, tiene 2 coches, una combi y una camioneta, además de un extra del yerno que “guarda” sus coches aqui, aunque su domicilio es varias calles después.
Entonces alegaron que no, que no los iban a mover: pues no estaba quien lo hiciera, el otro dijo que no podia poque no arrancaban, el otro subió los hombros. La unidad cambia-lámparas, luego de haber perdido varias horas en estar aqui parados se fueron.
Acaso les gusta vivir en la oscuridad? no saben que es por su bien? Si después de 2 años despertó la delegación y mandó a sus-nuestros trabajadores a cambiar un foco, por lo cual se pagaron recursos y no lo pudieron hacer por la desidia y egoismo de los vecinos, quién tiene la culpa? No solo el indio, sino quien lo hace compadre.
planes
Si te vas y dejas toda ésta tienda montada en medio de la nada, no sabría que hacer con los cuidados, con el amor y con el plan. Tal vez tirarlos a la fogata para que el calor me conserve cómoda, mientras termina el invierno, y ya sin mañanas grises y con el fuego apagado, tenga la claridad de darme cuenta que, una vez mas, a cuestas y como siempre: he llevado una mochila con la tienda para uno, un sleeping individual y que sólo dependo de mis pasos y de mis manos, para llegar tan lejos como me de la vida, como me de el ánimo y hasta donde se acabe el color.

