punto
Contrario a la dinámica de esta ciudad que es convocar, llenar, atiborrar, contener y atraer, ahora el caso es estar tan diseminados y alejados lo mas posible. Cuando viajo en los trasportes públicos, he podido oler hasta el humor de las personas, me llega el hedor del aliento y el perfume del suavizante de la ropa que usan. Juntos, más que juntos. Ahora no quiero ver gente; en realidad desde hace tiempo me sorprendo de mi capacidad de haberme acostumbrado poco a poco a ser un punto en las multitudes; mientras un concierto sucedía, desde mi asiento poco preferencial, observaba los ríos de gente, todos alla abajo respirando, brincando, cantando, levantando la mano con las luces mínimas de las pantallas del celular. Puntos suspensivos, puntos lejanos, punto en fuga…punto final.
