alfiletero
Él colecciona mujeres. Lo aprendió cuando era niño y tenía una redecilla verde en forma de cono con aro de metal. Corría detrás de las mariposas, las elegía, las atrapaba. Es cruel desde entonces: no era suficiente verlas, las quería poseer a todas. Elegía un alfiler con bolita de color y con placer las inmortalizaba una tras de otra. Cerrar el vidrio de la cajilla le dejaba la misma insatisfacción que siente ahora. Sale de nuevo a experimentar sitios, conoce mujeres que en su variedad no se agotan y una tras otra las colecciona. Ninguna es especial, todas son diferentes y en su corazón sólo estan de paso, como trampa temporal. Poseer no es admirar, ni querer, ni disfrutar. Coleccionista de mariposas y de féminas, con tentación piensa en la que se escapó sin volver a disfrutar el efímero instante de las ya alfilereteadas e ignoradas. Amarlo es una desgracia porque al hacerlo, sólo es pretención de querer un corazón que no sabe amar, un corazón contaminado de polvo de alas de mariposa y de las sonrisas tristes de las chicas que una a una agrandan el vacío de una carrera que no termina, la vuelta al samsara de él tras ellas: mariposas de colores, mujeres al vuelo. Quién de tantas lo torturará? viejas y polillas pardas, él seguirá haciendo lo mismo con su alma de alfileres que solitaria se desvanece en la nada.
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