quejarse o no quejarse
El otro día leí al pasar a un tipo que se quejaba de la gente que no se queja, que ‘cómo confiar en ellos si ellos sólo confían en el mundo? Un mundo que no es justo.’ El autor de tal leyenda evidentemente era un pesimista, pero quejarse es tan desagradable como no hacerlo; el pusilánime penoso que permite los abusos cabe en el dicho aquel de: ‘el valiente vive hasta que el cobarde quiere’. De abusos, marrulleros, mentirosos, fraudulentos movimientos y demás estamos hartos, pero en un país donde el optimismo se muere un poco más cada sexenio (o si no díganme a cuánto el kilo de tortilla?, será que los panistas comen pan…) quejarse es una actividad un tanto inútil en ésta realidad, cuando no hay remiendas ni soluciones, quejarse en muchos se ha vuelto casi un deporte que sólo fortalece la visión negativa y el origen de la culpa de los problemas muy en el exterior. De nuevo creo que es sitio donde aplica el criterio; no se quejen de más, esos que amargan el momento, que traen la incomodidad ante el manoteo absurdo ante el empleadito de la tienda, o el grito regañón ante el cajero del banco o la petición de hablar con el gerente a la primera torpeza del mesero, no suelen arreglar mucho. Tampoco permitan los atropellos por mas grande que parezca el prestador de servicio utilizando el sentido común, es decir: la conciencia que somos parte de un todo, somos seres sociales que coexistimos entre la diversidad de necesidades y derechos aparte de los propios. Saber cuando subir la voz, hablar firmemente, preguntar directamente, golpear la mesa sin antes olvidar que se consigue mas con miel que con hiel. Ahora yo me quejo de aquellos que se quejan de más y de los que se quejan de menos…también.
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Bueno creo que estas perdiendo de vista el contexto de la queja, quejarse no está mal, pero no quejarse unos de los que nos pasa a otros. Hay dos clases de queja, la que se pierde en el balbuceo entre dos o más personas… y la queja que toma acción, como dicen los gringso, “Take action”.
La segunda, la queja positiva, la que toma acción… si te atienden mal, es correcto reclamar, que el modo o la forma no sean los adecuados, ese es otro boleto (la ñora que desquita la neura de traer tres críos gritando contra la mesera). Yo soy de la idea de que si estoy pagando una comida que de por si es cara (hasta los gringos dicen que México es caro), de mínimo que me den un buen servicio.
Yo creo que hay una fuerte diferencia entre los que se quejan y los que actúan… y la verdad es que mucha gente se queja como los niños que lloran en silencio, por coyones.
Pero no dejemos a un lado la torcida percepción del que se queja y exige de todo es un neuras… porque claro está que quienes son así se confrontan a un país donde no estamos acostumbrados ni a ser justos ni a dar buenos servicios (calidad)… y entonces la gente “se cansa”…
Pues que no se cansen!!! que falta mucho y somos un chingo!!
cuanta pinche ñoñeria ¬¬
(tambien la del Abelardo ¬¬)
Es verdad, uno se puede quejar a lo wey o de plano no quejarse y ninguna de las dos cosas resuelve. La queja me parece, debe acompañarse de una propuesta o de una manera alterna de hacer las cosas. Es decir, me quejo, claro, porque no me parece, me parece que funcionaría mejor si lo hiciéramos así. Y además, también debe traer la disponibilidad para aplicar tal visión.