malo conocido

Quien cree que tengo buena dentadura por pura suerte lamento decirles que ir al dentista es un padecimiento que sufro desde que voy al kinder. Mis dientes desde su fase de “leche” han sido cuidados, taladrados, removidos, limpiados, curados…bueno, menos enderezados. Recuerdo a la dentista con la que iba de niña: era una señora de pelo rubio-cano en grandes ondas, que usaba siempre falda larga a cuadros tipo escocesa debajo de una bata azul claro. En el sillón de tubular cromado con acojinado café solo cabíamos mi mama y yo, desde donde se escuchaba claramente los trozos de conversación intercalados con los ruidos de taladro que me torturaban, mientras mi madre tejía imparablemente quemando los muchos minutos que permanecíamos ahí. Quitaron esa torre de consultorios y esa dra. se fué junto con ella. Luego tuve 2 malas experiencias con otras dentistas: una de ellas casi se sube en mi, me saca la muela y cuando salí con las lágrimas rodando por mis mejillas, justo cuando llegué a la esquina de la casa, comenzó a hacer efecto la quesque anestesia. Nunca regresamos. La otra cirujana resultó tardada, carera e impuntual en el mejor de los casos, si no de plano ni llegaba sin cancelar. Años después mi madre porfin atinó a llevarme con un casi recién egresado de la carrera. Un muchacho delgado y de lentes que me atiende desde la adolescencia. Ir con él es tardar la lectura de varias cuartillas en la sala de espera, tardar medias horas entre disparo y disparo de anestesia de manera que los labios se sienten al doble y el dolor es casi inexistente. Una lentitud casi neurótica que permite un trabajo pausado y ortodoxo. Las resinas se volvieron a fisurar y no quise tardar demasiado en un proceso tan “sencillo”. Una amiga me recomendó otra dentista que me mandó una guarda y me “restauró” las fisuras con unas amalgamas. Horror!!! reviví esas lágrimas de niña que esta vez no resbalaron por puro aguante, pero estuvieron a punto. Ayer se desmoronó una tapadura dejando el pequeño cráter que me angustió todo el día. Bien dicen que el flojo y el mezquino anda dos veces el camino. Estoy aquí con media boca dormida, una curación blanca que sabe al más puro estilo consultorio, con hora y media de mi vida gastada en un sillón de dentista ( y lo que faltaaa), pero sin dolor y preguntándome: mas vale lento conocido? que bueno…bueno, esta doctorcita me vió la cara… :(



3 Comentarios

  1. Scully November 28th, 2006

    Auch, auch, auch! me ha quedado la sensación de haber salido de una consulta, jeje

  2. LaMerry December 3rd, 2006

    Oye me gusta mucho como esxcribes… como que entraba pero no me quedaba a leer… y mira que hacer que las visitas a dentistas suenen interesantes es dificil… eres buena!

    saludos!

  3. magenta December 5th, 2006

    GRACIAS LAMERRY!!! bienvenida a este tu blog… LAS FANS UNIDAS JAMAS SERAN VENCIDAS!!! jajaja

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