obligado
La calle se vaciaba poco a poco. La tienda anunciaba que cerraba sus puertas este 31 de diciembre a las 8 pm. Yo hacia la fila paradójicamente corta y eterna para comprar unas baguettes. Se me acabó el año pensé y aún así respiro tranquila. Como los años impares para mi vida, el cambio se impuso, pero 2005 se marcó por los contrastes: amor y desamor, esperanzas y decepciones, sorpresas y respuestas predecibles, nuevas amistades y el abandono de otras; la weba absoluta y la actividad exhaustiva, hice ejercicio y lo dejé, estuve muy sana y luego me enfermé, adelgacé y engordé; cambios de peinado y hasta de color de cabello en el sentido más superficial, pero definitivamente a diferencia de otros tiempos, éste año no sólo hubo crecimento, laboral, físico, económico, de independencia, intelectual, sentimental, sino espiritual, es extraño el hecho solo de reconocerlo, aún lejos de una madurez en ese sentido; cual tsunami, las cosas en esta playa ya no son las mismas que antes. Pasó el 2005 como huracán: me deja mucho por hacer: paisajes irreconocibles, pero una fortaleza que nace de el hecho mismo de estar viva y la conciencia propia de lo que soy en lo mínimo y lo que me ha dejado en las manos: el germinado de muchas posibilidades y la pérdida de tantas más.
Aquellos que más valoran la libertad, deben a veces elegir perderla.
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elegir perderla para realmente encontrar la fuerza espiritual
tqm neuras pese a tu neurosis mal oliente