ojos que te ven partir
Dicen que cuando una de las enamoradas de Porfirio Díaz lo vió marchar a hacer mundo, le dijo a modo de autosentencia: “ojos que te ven partir, quien sabe si te verán volver”…
y aunque ésto no haya ocurrido en realidad o sea una leyenda editada, es la primera frase que se me viene a la mente cuando veo algo que inminentemente toca la retirada. La nostalgia prematura de dar de baja a dos de mis ligas amigas me pone a pensar en que esto de los blogs si tiene caducidad, como ga que en su último post nos regaló una hermosa descripción de si misma y el de salvador leal, que explica de manera muy ‘campechana’ el porque del abandono a sus fieles lectores. Dos blogs que disfrutaba mucho, que eran las ventanas hacia dos individuos reales. Mis ojos los ven partir… ojalá los vean regresar, si no a la blogósfera, verlos felices volver…
detalles
Aún puedo recordar su nariz recta con dos pequeñas cicatrices como de varicela, sus ojos almendrados de un café claro y decidido que estaban bordeados de unas pestañas largas que afilaban su mirada. Recuerdo bien sus labios definidos y rellenos que le sonreían a la gente. Me encantaba pasar mi mano por su cabello, siempre fué suave y delgado. Tomarme de su brazo era mi seguridad, la tibieza de su regazo y su olor, tan suave, el aroma tan particular que todos reconocíamos como único, tan propio, que una vez que salió de viaje, me dormí con una prenda suya que fué suficiente para brindarme un sueño tranquilo luego de mi soledad.
Aún recuerdo su voz… se oía afinada y se distinguía entre las demás cuando cantaba. Cuando cocinaba también cantaba… y eso seguramente aderezaba mejor la comida, tenía un sazón envidiable.
Y no se si extraño todo eso; aunque recordar esos detalles hizo hoy que mis ojos se humedecieran y no era tristeza ni era la gripa. Se ahora, que como uno de mis amores, me enternece el interior, aunque ya haya pasado el tiempo.
Te extraño mamá…
corintios
Hace mucho tiempo, un 14 de febrero, una amiga me regaló un separador hecho por ella misma. Ella era de los christian brothers, o sea evangelista, o sea cristiana, o bueno… de esa onda. El separador tenía escrito con letras negras sobre un fondo de rayas acuareleadas una cita del libro de Corintios. Ésos versículos que hablan del amor, algo asi como: “El amor todo lo cree, todo lo sufre, todo lo espera… el amor nunca deja de ser” es lo que recuerdo de lo que decía, porque usaba ese separador muy seguido. Esa, seguramente, era la versión de la biblia que ella usaba, ya que las traducciones son diferentes, depende la religión y obvio, el traductor; como en la católica, que dicen algo parecido pero se refiere a la caridad. “La caridad es comprensiva, la caridad es servicial, no tiene envidia, no guarda rencor…” y me acuerdo de ese pedacito, porque esa lectura la hacen en casi tooodas las bodas. Ya sea caridad o amor, las palabras que lo definen la memoria me las dicta de vez en vez. Si yo lo amo debo de esperar, de servir, de creer y de soportar? no se si deba, pero lo hago; ya que eso corresponde al amor que él me da. El mal día que el dosifique el buen trato, quite las muestras de afecto y permita que la duda y el descuido se lleven el cariño (y viceversa), pues los dos viviermos las consecuencias. Si lo amo es porque él me lo inspira, es respuesta a lo que él me da, porque él ha trabajado por eso; y solamente dejando que algo divino actúe en nuestras vidas, el amor seguirá germinando. Todo viene de la energía pura del universo. Corintios, yo creo que se refiere a eso: “Perdura a pesar de todo. El amor nunca pasará”.. claro que yo agregaría: mientras el amor siga siendo amor…
(para shamballa, esperando que mejor este post te de vueltas en el alma)



