a buen puerto
A lo lejos veía el naranja furioso de las llamas que comían el pasado. Mis ojos lloraban y no estoy muy segura que fuera por el humo. No era solo el hecho material que él hubiera iniciado el incendio, me oprimía el pecho que fuera él precisamente quien estuviera quemando sus naves. Imaginaba que ya no tenia ilusión de regresar al mar, se habia vuelto viejo? pero era casi tan joven como yo, lo cierto es que yo deseaba verlo libre. Estaba segura que había mejores puertos para quedarse. Lo cierto es que hace años su barco había encayado ahi, en ese lugar. Lo cierto es que a ese navío le habian crecido algas y corales. Lo cierto es que tal vez solo faltaba quemarla para quedarse en un puerto, como en el que ahora habito yo.
Yo quería seguir cruzando la playa para verlo, sus cantos como de sirena me seguían enamorando. Ahora solo lo veo a la distancia. Se que el aire aún tiene espacio y que el cariño que le tengo tiene un aroma que él distingue siempre.
Ahora huele a humo de nostalgia y la luz amarilla del fuego devora el pasado. Comenzaron a caer cenizas a mi lado, porque lo sigo extrañando.
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